Columnistas

ENTREVISTA A OSVALDO BAYER / Andrés Sarlengo
LA MANO ABIERTA PARA LOS QUE SUFREN

La Cámara de Diputados de la provincia de Santa Fe ha decidido homenajear al escritor y periodista Osvaldo Bayer, y declararlo Ciudadano Destacado, "por su extraordinaria y profusa obra a favor del conocimiento histórico, el fomento de los derechos humanos, la lucha por la ecología y el medio ambiente, y la permanente defensa de la dignidad humana a pesar de las censuras, persecuciones y amenazas de muerte que debió soportar durante años". El proyecto fue presentado por el diputado provincial Carlos Del Frade. Ningún estudiante de periodismo o ciencias sociales puede ser el mismo después leer La Patagonia Rebelde de Osvaldo Bayer. Minuciosidad, exactitud y una pluma abrazada a la ética se desplazan en esa obra que narra la épica de obreros reprimidos y asesinados en el sur argentino. Trabajadores que buscaban una mayor dignidad en sus labores y fuera de ellas.


-¿Qué rol cumplen los intelectuales en estos tiempos que algunos llaman "líquidos o posmodernos"?
- El papel de siempre. Están los que no sólo se dedican a su labor literaria o ensayista o docente sino que también dan parte de su tiempo y de su día para llegar a un sistema regulatorio de la sociedad. Hay de izquierda, de derecha y de centro, pero también los que miran para otro lado en los problemas sociales. A mí me da vergüenza de mí mismo cuando recorro la villa 31 de Retiro y pienso que desde 1813 cantamos el Himno Nacional con la estrofa de la generosidad y el raciocinio: Ved en trono a la noble Igualdad / Libertad, Libertad, Libertad.

-¿Cómo ve la relación trabajadores e intelectuales en la Argentina de hoy? ¿No nos hemos quedado huérfanos los laborantes?
-Casi no existen. Son pocos los intelectuales que dan charlas sobre temas sociales o sobre la Historia de los movimientos sociales o sobre los movimientos sociales que ha habido en la Argentina. Y eso que existen innumerables lugares siempre abiertos para esos encuentros: asociaciones culturales, clubes de barrio, bibliotecas, colegios y universidades. Soy testigo de ello: cuando regresé a mi país después de ocho años de exilio recorrí todas las provincias para dar conferencias con la temática: "¿Qué nos pasó a los argentinos?" y "¿Cómo llegar a la Igualdad en Libertad?". Pero en sí, el mayor número de nuestros intelectuales no se toma ese trabajo o ese deber y sí pasan sus horas libres reunidos en su "ambiente". En esto, los sindicatos tienen también un deber ineludible: realizar actos culturales, invitando a aquellos que tienen algo que decir para lograr la llamada "paz eterna" en nuestra sociedad. Es decir, que se acabe el hambre entre nuestros niños, que todas las familias tengan un techo digno, y por sobre todo, trabajo.

-¿Qué cualidades definen a un intelectual para usted?
-Generosidad, la mano abierta para los que sufren, profundidad en el estudio de las características humanas, dedicarse al racionalismo y terminar de una vez por todas con los mitos de las religiones.

-¿Qué referentes intelectuales merecerían destacarse y/o recordarse para usted?
-Bien, podríamos llenar páginas enteras, pero voy a nombrar a tres, como grandes ejemplos. Al filósofo Kant que perseguía "la paz eterna", a Stefan Zweig, que luchó desde el exilio contra el nazismo, y a nuestro grande Rodolfo Walsh, intelectual de un coraje civil único, que enfrentó a la dictadura, con la pluma, la palabra y el cuerpo.

-Rodolfo Walsh fue un escritor, periodista y militante comprometido... ¿Vale su praxis hoy o solo vale "admirarlo como hombre de letras"?
-Rodolfo Walsh vale en todo lo que hizo. Fuimos amigos. Y en el último encuentro que tuvimos le hice un reproche: "no me explico como vos siendo marxista te hiciste peronista". Y él me contestó: "no te engañes, yo no soy peronista, soy marxista, pero ¿dónde está el pueblo?". Entonces yo le respondí: "no se equivoquen, el pueblo es peronista pero no los va a acompañar". Y el movió la cabeza como si no estuviera de acuerdo con lo que le dije y me respondió apenas: "ya vamos a ver". Pero, pese a esas diferencias, lo sigo admirando como al más íntegro de nuestros intelectuales. El genio que siempre tuvo la puerta abierta para los que sufren.

-¿Lo extraña a David Viñas?
-David Viñas. ¡Cómo lo vamos a extrañar! En esas prolongadas "reuniones de los cinco" que hacíamos en "El tugurio" (así Soriano había calificado a mi casa), David siempre era el que buscaba el tema para iniciar las grandes discusiones que siempre terminaban con León Rozichtner y Viñas parados y gritándose los peores insultos literarios. Viñas, con sus ñañas, era muy lúcido pero desconfiado de las políticas del momento y de los intelectuales que apoyaban al líder político de las circunstancias. Sí, lo extrañamos a David, como a León, y al querido Osvaldo Soriano. De aquellos cinco del grupo, sólo quedamos dos: Tito Cossa y yo.

-¿Qué discusiones polémicas tuvo con otros dícese intelectuales?
-Las discusiones polémicas que tuve fueron muchas. Pero las que se publicaron recuerdo a la que tuve con Ernesto Sábato, sobre el colaboracionismo en la dictadura de Videla; con Rodolfo Terragno, sobre el exilio, las dos publicadas en mi libro "Rebeldía y Esperanza" , la "Carta que no respondió el doctor Alfonsín" (publicada en mi libro "En camino al paraíso"). Y muchas más que creo que sirvieron para aclarar algunos errores históricos.

-La Conquista del Desierto de 1879 tuvo intelectuales y promotores que la justificaron... ¿Quiénes no merecen el olvido impune?
-Ante todo, el diario "La Nación" que, si uno recorre su colección de los años 1878 y 1879 se verá que denuncia muchos crímenes cometidos por Roca o sus subordinados en la Campaña del Desierto. Pero hoy está empeñado en defender el crimen masivo de esa campaña. Bastan leer las intervenciones de Mariano Grondona en ese diario. Increíble el cinismo que aplica. La lista de los que apoyaron en su tiempo a ese genocidio se puede leer en mi libro "Historia de la crueldad argentina", que he compilado con otros historiadores.

-¿Martínez de Hoz fue un intelectual o sólo un ministro de la última dictadura cívico militar?
-La historia de los Martínez de Hoz es increíble. Estuvieron en todos los lugares "ejemplares" de nuestra historia. El primero que llegó al Rio de la Plata fue traficante de esclavos, el tercer fue el fundador de la Sociedad Rural Argentina y presentó el proyecto de una "campaña del desierto" y el último, ministro de la dictadura de la desaparición de personas. Una familia ejemplar y también de esto se habla en "Historia de la crueldad argentina".

-León Rozitchner hablaba de "democracia aterrada". ¿Nos falta mucho para la verdadera?
-León Rozichtner siempre tuvo la enorme profundidad en el estudio de sus trabajos y aquí sí podemos darle la razón. ¿Que si nos falta mucho? Sí, estamos recién en un comienzo para lograr una democracia. Sostengo siempre que no hay verdadera democracia cuando en las elecciones hay partidos políticos que para hacer conocer sus principios y sus candidatos sólo disponen de las mensualidades que aportan sus afiliados, mientras otros reciben millones y millones de grandes empresas y el apoyo de los medios de difusión en poder de particulares.

-Por último: ¿Qué le diría a un joven trabajador que quiere meterse en la pelea por sus derechos? ¿Y a un estudiante de Historia?
-A los dos le diría: meterse siempre en la lucha por la dignidad. Vale la pena. La Ética siempre triunfa finalmente a pesar de todos los contratiempos y persecuciones. Es la mayor herencia que se puede dejar: la lucha por los que sufren, la lucha por la dignidad, la lucha por la Igualdad, la lucha por la Libertad. Para llegar al fin a la "Paz eterna" con que soñaba el filósofo Inmanuel Kant. Y, cumplir con lo que cantamos en nuestro Himno Nacional, lo repito: ved en trono a la noble Igualdad. Libertad, Libertad, Libertad.

No hay mucha más que agregar. Del espíritu de “las reuniones de los cinco” debemos contagiarnos para que el himno nacional no sea solo poesía cantada en los actos oficiales y entre muros escolares.

**//**

Imagen: Archivo Postales