Crónicas

CAMBIOS EN LA UNIDAD REGIONAL VI / Jorge Cadús
TRASLADOS

El último viernes 10 de enero de este 2020, el comisario Gustavo Sandoval fue relevado de su cargo al frente de la Comisaría 2ª de Alcorta por disposición de la Jefatura de la Unidad Regional VI. En su lugar, fue nombrado el comisario supervisor Raúl Oscar Colmegna Zwenger, un hombre oriundo de Pavón Arriba, que durante largos 11años estuvo al frente de la Comisaría 3ª de Máximo Paz. La información oficial explica que "el relevo es parte de los cambios en la estructura de la Unidad Regional VI dispuesto por el flamante jefe de esta dependencia, el comisario mayor Ariel Bengochea". Más allá de las explicaciones oficiales y los movimientos "de rutina" en la fuerza policial, un recorrido por esos traslados a lo largo de los últimos años marcan la ausencia de un debate profundo sobre delito, inseguridad y recambios en estos arrabales.


Allá por 1976, un pensador formidable llamado Michael Foucault escribió: "la delincuencia tiene una cierta utilidad económica-política en las sociedades que conocemos. La utilidad mencionada podemos revelarla fácilmente: cuanto más delincuentes existan más crímenes existirán, cuanto más crímenes haya más miedo tendrá la población y cuanto más miedo haya en la población más aceptable y deseable se vuelve el sistema de control policial. La existencia de ese pequeño peligro interno permanente es una de las condiciones de aceptabilidad de ese sistema de control, lo que explica porque en los periódicos, en la radio, en la televisión, en todos los países del mundo sin ninguna excepción, se concede tanto espacio a la criminalidad como si se tratase de una novedad en cada nuevo día. Desde 1830 en todos los países del mundo se desarrollaron campañas sobre el tema del crecimiento de la delincuencia, hecho que nunca ha sido probado, pero esta supuesta presencia, esta amenaza, ese crecimiento de la delincuencia es un factor de aceptación de los controles".
La cita viene a cuento en días en que la seguridad-inseguridad moviliza, promueve debates y divide opiniones.

El viernes 3 de junio de 2016, Fernando Larroquette fue relevado oficialmente de su cargo al frente de la Comisaría de Alcorta. Larroquette había llegado desde Sargento Cabral, en julio del 2015, a una repartición –Alcorta- que nadie quería comandar, donde no tuvo grandes sobresaltos a no ser los producidos por su propio vértigo. Antes de su partida, recorrió los medios de difusión, que le fueron tan afines y le juraron la misma fidelidad que prometieron a Rosales, hasta que –claro- cayó en desgracia. En una de esas charlas dejó una frase con su sello: "siempre dije que la injerencia política influye, e influye demasiado. Demasiado. Creo que la policía ha dejado de ser una institución que se puede manejar sola", señaló Larroquette.

En su lugar asumió el subcomisario Álvaro Rosales, de jóvenes 35 años pero con una ya vasta experiencia, que detalló en un raid periodístico por varios medios de difusión de la localidad. Rosales tiene buena relación con el senador departamental, Germán Giacomino, y durante su breve paso por la BOD VI encabezó uno de los más resonantes procedimientos antinarcos en Villa Constitución en los últimos años. De agosto a septiembre de aquel 2016, una serie de hechos delictivos motivaron la demanda de vecinos de Alcorta por mayor seguridad. En la mañana del lunes 3 de octubre de ese 2016, un centenar de vecinos de Alcorta se concentraron frente al local de la Comuna en demanda de mayor seguridad. La convocatoria circuló en redes sociales, a partir de una serie de ilícitos que en los últimos cuarenta días habían caldeado los ánimos. Tres acoplados, una vaquillona, enseres domésticos, una sembradora, dos motos y tres ingresos en hogares en momentos en que sus ocupantes no estaban (lo que la jerga policial denomina "escruches") eran el saldo rápido de esa serie de delitos en donde las víctimas, muchas veces, reclamaban también otro tipo de accionar por parte de la policía. En la vereda misma de la sede de gobierno local, la entonces presidenta comunal María Eugenia de la Fuente se entrevistó con los convocados, y recibió las demandas planteadas. En ese marco, muchos vecinos pidieron -literalmente- el relevo del subcomisario Álvaro Rosales.
Ese mismo lunes, de la Fuente se entrevistó con el Ministro de Seguridad santafesino, Maximiliano Pullaro. Allí, Pullaro dijo que los hechos registrados son los llamados escruches, que no hubo delitos más preocupantes, y que en muchos de estos casos hay una pata local, haciendo logística, y una pata post carcelaria que tiene contactos con algún habitante de la localidad. Y advirtió que "no hay cambio de comisario para Alcorta". El viernes 7 de octubre del 2016, la convocatoria se trasladó a la Sala Grito de Alcorta, donde poco más de un centenar de personas tuvieron la oportunidad de interpelar a las autoridades policiales locales y departamentales. Varios ciudadanos de la localidad -muchos de ellos funcionarios hoy del gobierno de Cambiemos- expusieron parte de sus críticas, en ocasiones desde la reflexión profunda, en ocasiones bajo el resumen superficial y prejuicioso. Ni más ni menos que un espejo de los representantes de la fuerza policial que dieron respuestas en la misma sintonía.

En los últimos 40 días del 2018, la saga de delitos contra la propiedad retornó a Alcorta. Cinco robos, uno de ellos con alto contenido de violencia física, con el aditamento de un enfrentamiento profundo del entonces flamante presidente comunal Rubén Ranzuglia con el comisario Rosales, pusieron el tema en la agenda pública. "Indudablemente no estamos cómodos ninguno de los poquitos oficiales que estamos en la Comisaría local. Llegar a un hecho de robo y que el presidente de Comuna nos insulte, nos menosprecie, no es cómodo", resumió Rosales el clima de trabajo en la policía alcortence. En la mañana del lunes 12 de marzo, Ranzuglia -junto al vicepresidente comunal Gustavo Martelli y la diputada provincial Alejandra Vucasovich- se reunió con el Ministro de Seguridad, Maximiliano Pullaro. Después de una reunión de cuarenta minutos, se decidió el relevo de Rosales, quien dejó así su cargo al frente de la Comisaría 2ª de Alcorta. El martes 13 de marzo de 2018, Gustavo Sandoval -hasta ese momento comisario de Pavón Abajo- asumió al frente de esa delegación.

Sorpresivamente, el último viernes 10 de enero de este 2020, Sandoval fue relevado de su cargo por disposición de la Jefatura de la Unidad Regional VI, en el marco de las renovaciones y traslados decisidos de la mano del cambio de gobierno en todo el territorio santafesino. En su lugar, fue nombrado el comisario supervisor Raúl Oscar Colmegna Zwenger, un hombre oriundo de Pavón Arriba, que durante largos 11años estuvo al frente de la Comisaría 3ª de Máximo Paz.
La información oficial explica que "el relevo es parte de los cambios en la estructura de la Unidad Regional VI dispuesto por el flamante jefe de esta dependencia, el comisario mayor Ariel Bengochea, quien asumió el cargo en los últimos días del 2019".
El comisario Julio Giménez, quien se encontraba al frente de la Comisaría 8ª de JB Molina, será quien reemplace a Colmegna en Máximo Paz; mientras que Sandoval no tiene por el momento un destino determinado y quedó a disposición de la División Personal. En sus redes sociales, Sandoval escribió: "No tengo más que palabras de agradecimiento y les dejo un hasta siempre".
En el mismo marco de movimientos dispuestos por Bengochea, el subcomisario Fernando Larroquette -proveniente de la Comisaría 7ª de Sargento Cabral- asumió en reemplazo de Giménez en JB Molina; mientras que la subinspectora María Alejandra Martínez, procedente de la Comisaría 9ª de Pavón Arriba, como subjefa de la Comisaría 6ª de Peyrano.

Lo que no entra –una vez más- en la agenda de discusión pública es un combo de temas que merecen mejor tratamiento, y que van desde las jugadas políticas que rodean a los sucesos hasta la idea misma de delito, y por ende, la de delincuente.
Michael Foucault, allá por 1976, aseguraba: "la delincuencia posee también una utilidad económica. Vean la cantidad de tráficos perfectamente lucrativos e inscriptos en el lucro capitalista que pasan por la delincuencia: la prostitución; el tráfico de armas, el tráfico de drogas, en suma, toda una serie de tráficos que por una u otra razón no pueden ser legal y directamente realizados en la sociedad pueden serlo por la delincuencia, que los asegura".

¿Qué parte de esta historia es la que no se termina de contar? ¿Qué reconfiguración de qué negocios se discute entre entradera, asalto y traslados? ¿El reparto del negocio del juego clandestino, quizás? ¿El manejo de los dineros de la caja negra policial, que recauda semanalmente? ¿Qué canales de circulación de dinero en negro se afianzan con estas discusiones y relevos? ¿Cuáles se ven perjudicados? ¿Qué "tráficos perfectamente lucrativos e inscriptos en el lucro capitalista que pasan por la delincuencia" teminan victoriosos?
Es parte de una larga crónica que está –todavía- por escribirse.

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Jorge Cadús: Es periodista. Es redactor de la revista Postales, de Prensa Regional (edición papel) y colaborador de varias páginas web de noticias. Forma parte del grupo editor del Proyecto Alapalabra, de Madres de Plaza 25 de Mayo de Rosario. Publicó "Postales de un desierto verde" (Tropiya ediciones, 2005); "Un tiempo ayer ceniza. Historias de la dictadura en el sur de la provincia de Santa Fe" (EMR, 2006) junto a Facundo Toscanini; "Combatiendo al capital. 1973-1976. Rucci, sindicatos y Triple A en el sur santafesino" (EMR, 2009), en colaboración con Ariel Palacios; "La Transa. Crónicas del narcotráfico" (Grupo Editor Postales) y "Los días que vivimos en peligro. La destrucción del trabajo en la región" (Editorial La Chispa, 2018). En TV fue director periodístico de "Audiencia Debida. Crónicas del sur", "Estación Sur. En los rieles de la patria" y "Tercer Tiempo. El relato salvaje" (Cablevisión Alcorta / Sacks Paz Televisora). Actualmente produce y conduce diariamente "Estación Sur" en Radio Imagen (Alcorta, 106.7 Mhz) y FM Libertad (Wheelwright, 103.5).