Teor��a y pr��ctica

UNA COMUNICACIÓN NORMAL / Ariel Palacios

¿Por qué el gobierno del Frente Progresista santafecino puede quitar fondos de educación y reasignarlos a publicidad sin que la noticia forme parte de la agenda de los medios masivos de la provincia?¿Cómo se regula legalmente la distribución de los fondos públicos en los medios?¿Cómo distribuye esos fondos el gobierno socialista?¿Quiénes se benefician con el reparto? Las políticas de inversión publicitaria del estado santafesino son poco conocidas, pero responden a un viejo esquema: el de la concentración de la riqueza como condición para la concentración de la palabra. Entre la falta de regulaciones y la lógica de los negocios, entre la tentación partidaria y el vampirismo de los medios, comunicar es una aventura para pocos.

NÉSTOR ICK: EMPERADOR SANTIAGUEÑO / Lucas Paulinovich

La aplicación de la Ley de Medios en la provincia de Santa Fe fue demasiado escasa. Y cuando actuó, lejos estuvo de favorecer la democratización de la información y la pluralidad de voces. Néstor Ick, magnate santiagueño, llega a la provincia de la mano de Vila-Manzano, un extraño monopolio, ahora, amigable.

JOSÉ HERNÁNDEZ Y EL ASESINATO DE PEÑALOZA / Carlos Del Frade

La investigación periodística revela el funcionamiento de los factores de poder en una sociedad y descubre el por qué existencial de las mayorías populares. La historia del periodismo argentino está plagada de antecedentes del género que tomó auge a fines de los años cincuenta del siglo veinte pero que, en realidad, asumió sus formas desde el diecinueve con políticos y escritores como Belgrano, Fray Mocho y José Hernández. Este último, conocido de manera mayoritaria por "Martín Fierro", fue uno de los pioneros de un periodismo de denuncia precisa que revela el nombre y el apellido de los multiplicadores del dolor del presente que le tocó vivir. La investigación sobre el asesinato del Chacho Peñaloza es una pieza de antología que no solamente es útil para los miles de estudiantes de periodismo, sino también para la historia política de los argentinos. Vayan estas líneas, entonces, como modesto homenaje a dos hombres comprometidos con el sueño inconcluso de los que son más, Hernández y Peñaloza que, en estos días, se recordaron con tibieza por las efemérides de sus nacimiento y muerte, respectivamente.